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DOCUMENTO CONTEXTUAL · CONVENCIÓN BANCARIA · CLAUSURA 2026

Antes del ajuste, la banca puso sus condiciones sobre la mesa.

Jonathan Malagón no se limitó a presentar al ministro. Ofreció alivios, crédito y capacidad operativa; a cambio propuso garantías, reformas regulatorias y espacio dentro del Plan Nacional de Desarrollo. El llamado posterior de Hacienda a empresarios y bancos responde a ese pacto en construcción. Ver la clausura original en YouTube ↗

IntervenciónJonathan Malagón, presidente de AsobancariaRelaciónPrecede al discurso de Miguel GómezAlcanceFuente gremial, no auditoría independiente

01 / DOS DISCURSOS, UN INTERCAMBIO

La banca ofrece asumir parte de la carga; el Gobierno promete crear las condiciones.

LO YA OFRECIDOAlivios y donaciones

Malagón presenta condonación de intereses, periodos de gracia, aportes de bancos, accionistas y fundaciones, y crédito de vivienda para afectados.

LO QUE PROMETECrédito y ejecución

La “Banca Milagro” se compromete con rebancarización, vivienda, pagos digitales, seguridad y financiación productiva.

LO QUE SOLICITAReglas y garantías

Varias metas dependen de decretos, garantías públicas, datos estatales y disposiciones dentro del Plan Nacional de Desarrollo.

RESPUESTA DE HACIENDARepartir las tareas

El ministro promete ordenar las cuentas y pide a la banca y a los empresarios aportar inversión, crecimiento y reconstrucción.

MARCO COMPARTIDOEl “milagro”

Malagón convierte la consigna electoral en “Patria Milagro” y “Banca Milagro”; Gómez cierra pidiendo creer que Colombia puede hacerlo.

LÍMITENo representa toda la convención

Estas dos clausuras revelan una negociación importante, pero no autorizan a atribuir el mismo consenso a panelistas, congresistas o expertos que no están transcritos.

LECTURA CENTRALNo es un rescate unilateral del Gobierno por los bancos.

Es un intercambio político: el sector financiero ofrece capital, alivios y ejecución, mientras pide cambios normativos, garantías y un entorno favorable. Sus compromisos siguen siendo promesas hasta que puedan medirse.

02 / LA AGENDA DETRÁS DEL ESPECTÁCULO

“Solidaridad, unión y esperanza” organiza una plataforma regulatoria concreta.

REBAN­CARIZACIÓN

Crear una comisión en el Plan Nacional de Desarrollo y usar garantías públicas para llevar crédito formal a personas que hoy recurren al gota a gota.

Crear una comisión en el Plan Nacional de Desarrollo y usar garantías públicas para llevar crédito formal a personas que hoy recurren al gota a gota.

TASAS DE USURA

Separar las modalidades de consumo y empresa —y luego por tamaño empresarial— para que riesgos distintos no compartan el mismo límite.

Separar las modalidades de consumo y empresa —y luego por tamaño empresarial— para que riesgos distintos no compartan el mismo límite.

DATOS Y FRAUDE

Ampliar Open Finance a telecomunicaciones y Estado, registrar tarjetas SIM y centralizar señales de fraude e insolvencia.

Ampliar Open Finance a telecomunicaciones y Estado, registrar tarjetas SIM y centralizar señales de fraude e insolvencia.

CRÉDITO RURAL

Recuperar la cartera sustitutiva, revisar inversiones forzosas y aumentar la financiación del campo sin excluir a productores medianos y grandes.

Recuperar la cartera sustitutiva, revisar inversiones forzosas y aumentar la financiación del campo sin excluir a productores medianos y grandes.

ASEGURAMIENTO

Extender seguros, especialmente paramétricos, para reducir la dependencia de recursos fiscales después de cada emergencia.

Extender seguros, especialmente paramétricos, para reducir la dependencia de recursos fiscales después de cada emergencia.

EDUCACIÓN

Incluir presupuesto, interés e inflación desde primaria y bachillerato, y volver a participar en el componente financiero de PISA.

Incluir presupuesto, interés e inflación desde primaria y bachillerato, y volver a participar en el componente financiero de PISA.

03 / SEIS CIFRAS Y AFIRMACIONES PARA CONTRASTAR

Una propuesta gremial puede ser valiosa y, al mismo tiempo, seleccionar las métricas que más le convienen.

COINCIDE EN ORDEN DE MAGNITUD

Cerca de 97% de los adultos tiene algún producto financiero.

El reporte oficial de 2024 registró 96,3% con al menos un producto, aunque tener acceso no significa usarlo ni disponer de crédito. El indicador de uso fue 83,9%.

DEFINICIÓN PENDIENTE

52% de los adultos tiene crédito formal.

El reporte oficial de 2024 ubicó el acceso a crédito en 35,5%. La diferencia puede venir de incluir fintech, comercios, telecomunicaciones, productos históricos u otro corte; el discurso no identifica la base.

AFIRMACIÓN GREMIAL

Los alivios bancarios pueden transferir hasta $1,1 billones.

Malagón describe periodos de gracia, condonación de intereses y suspensión de cobros y reportes. Para verificar el costo efectivo se necesitan reglamentos, beneficiarios, saldos cubiertos y ejecución por entidad.

OFERTA DE EMERGENCIA, COSTO NO CUANTIFICADO

La banca ofrece vivienda al 8% fijo a damnificados del terremoto.

El contexto es esencial: no era la cartera hipotecaria ordinaria, sino una línea especial para comprar, reparar o reconstruir vivienda en zonas afectadas por el sismo del 10 de agosto. Reportes de la Convención confirman una tasa fija de 8%. Eso respalda el componente solidario; afirmar que cada operación produce una pérdida todavía requiere las reglas de la línea, mezcla de fondeo, plazo, comisiones, garantías, subsidios y tratamiento contable.

NECESITA FUENTE

60% no ahorra ni invierte y solo 7% de bachilleres domina conceptos básicos.

La intervención no cita encuesta, muestra, año ni definición. La desigualdad educativa es una hipótesis plausible; esos porcentajes no deben publicarse como hechos confirmados sin el estudio original.

FORMULACIÓN ENGAÑOSA

Colombia dejó PISA porque siempre terminaba de última.

Colombia continuó en las evaluaciones principales de PISA. La alfabetización financiera es un módulo opcional: no participar en ese componente no equivale a retirarse de PISA ni demuestra el motivo atribuido por Malagón.

04 / CÓMO CONSTRUYE EL MENSAJE

La transcripción conserva el libreto; el video añade velocidad, movimiento y dominio del escenario.

TRÍADA

Solidaridad, unión y esperanza

La repetición convierte tres ideas simples en estructura narrativa, separadores temáticos y consigna recordable.

INTERLOCUTOR

“Ministro”

La apelación constante dramatiza una conversación pública con el Gobierno y presenta cada propuesta como una invitación inmediata a decidir.

ANALOGÍA

El queso de $13.500

Una comparación cotidiana traduce el diferencial de tasas en transferencia, aunque omite la complejidad financiera necesaria para probarla.

ESCALA

Números repetidos

“3.300”, “nueve millones”, “10 millones” y “cinco millones” se repiten para producir magnitud antes de explicar definición o fuente.

DRAMATURGIA

De tragedia a misión

El terremoto abre una secuencia emocional que conduce desde el duelo hasta una agenda bancaria presentada como reconstrucción nacional.

CIERRE

“Los milagros se construyen”

La frase convierte cooperación sectorial en deber patriótico y prepara el vocabulario que retomará el ministro.

05 / FUENTE TEXTUAL

Intervención completa, preservada aparte del análisis.

Alcance editorial

La fuente aportada elimina marcas de tiempo, muletillas y repeticiones accidentales. Conserva advertencias donde nombres, cifras o pasajes no pudieron reconstruirse con seguridad. Para citas sensibles debe consultarse el video.

Leer la intervención completa

Intervención de Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria

Clausura de la Convención Bancaria 2026

Nota editorial: transcripción editada para facilitar su lectura. Se eliminaron marcas de tiempo, muletillas y repeticiones accidentales, y se corrigieron errores evidentes de la transcripción automática. Los pasajes donde la transcripción no permite reconstruir con seguridad una palabra o cifra se señalan expresamente.

Mauricio, muchas gracias. Muy buenas tardes para todos.

Yo quiero comenzar saludando de manera muy especial al ministro de Hacienda y Crédito Público, el doctor Miguel Gómez Martínez, quien hoy nos acompaña en esta clausura. Ministro, muchísimas gracias por estar aquí en la Convención Bancaria.

Saludo de igual manera a sus dos viceministros, técnico y general. Permítame extender, ministro, a través suyo, nuestro saludo de agradecimiento al Gobierno Nacional.

En esta convención tuvimos a siete ministros de Estado, además de usted y del ministro de Agricultura. Tuvimos a cinco ministros que se unieron a través de formatos virtuales, sincrónicos y asincrónicos.

Quiero saludar especialmente al vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo, que nos acompañó en la mañana de hoy; al presidente del Congreso, doctor Honorio Enríquez; a la presidenta de la Corte Constitucional, Paola Meneses; al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Mauricio [apellido transcrito de forma poco clara]; al presidente del Consejo de Estado, Alberto Montaña; al procurador general de la Nación, Gregorio [apellido poco claro]; al contralor general de la República, Jorge [apellido poco claro]; al registrador nacional del Estado Civil, Hernán Penagos; al gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar; y a los [exfuncionarios mencionados, expresión poco clara en la transcripción].

Yo quiero saludar de manera muy especial —y estoy francamente conmovido— porque hemos tenido durante esta Convención Bancaria, miércoles, jueves y viernes, a 221 congresistas, senadores y representantes a la Cámara.

Muchísimas gracias, muchísimas gracias por ese mensaje de respaldo a la Asociación Bancaria y a la conmemoración de sus 90 años.

Quiero saludar al gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta; al alcalde de la ciudad de Cartagena, Dumek Turbay; al superintendente financiero de los colombianos, doctor Paulo Rivas. Bienvenido, recién posesionado hace un par de días. Esperamos trabajar de la mano con usted. Bienvenido, señor superintendente.

Al director de la CRC, Felipe Díaz. Quiero saludar igualmente a los miembros del equipo diplomático de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Suiza, Suecia, Austria y Japón; al presidente de la CAF, [nombre poco claro]; a la vicepresidenta [nombre poco claro]; al director del Departamento de Finanzas Públicas del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Valdés; al director del programa Reimaginando la Economía de la Universidad de Harvard, Dani Rodrik; a los expresidentes de Asobancaria Patricia Cárdenas, Eduardo [apellido poco claro] y Santiago Castro; a los líderes gremiales y empresariales; a los presidentes y colegas de las entidades financieras; a todos los conferencistas, panelistas y moderadores; a los amigos de los medios de comunicación; a los colaboradores de Asobancaria que hacen posible este evento, la conmemoración de los 90 años de esta, nuestra asociación, nuestra casa común; y a todas las personas que nos acompañan hoy.

Señoras y señores, bienvenidos a la sesión de clausura de la Convención Bancaria.

El pasado 10 de agosto, a las 7:34 de la mañana, Colombia escribiría una de las páginas más tristes y más oscuras de su historia.

Fueron 331 los compatriotas que perecieron ante el terremoto. Vimos cómo las casas, las viviendas, los colegios y los negocios se desplomaban de manera masiva, y con ellos también se desplomaban los sueños de cientos de miles de colombianos.

Las imágenes, las imágenes son devastadoras.

El dolor que sentimos como país es profundo. Colombia está de luto. Este país está de luto.

También es cierto, sin embargo, que mientras la naturaleza nos mostró la más oscura de sus caras, nos mostró la más despiadada de sus caras, el pueblo colombiano mostró la mejor de las suyas.

Los colombianos mostramos, a su vez, la mejor de nuestras caras: la de la solidaridad, la de la unión y la de la esperanza.

Solidaridad, unión y esperanza.

De eso va este discurso, ministro: solidaridad, unión y esperanza.

Solidaridad

Es sorprendente, en esta pantalla, cómo se logró, con corte a hoy, la movilización de 3.300 toneladas de ayuda.

3.300.

Todo el mundo, en todos los rincones de Colombia, donando, cada quien con lo que puede. Un río acelerado, sin descanso, trepidante. Todo el mundo en función de ayudar.

3.300.

No es para hacer comparaciones: es una cifra histórica para Colombia, incluso en el contexto internacional.

México tuvo en el año 2000 un terremoto de similar magnitud en términos de [palabra poco clara] y de víctimas fatales, y un país que es el doble de grande logró recoger la mitad de lo que Colombia ha recogido hasta este momento.

Siendo un país el doble de grande.

Eso se llama solidaridad.

Unión

Vimos cómo un gobierno con apenas 65 horas en el poder, llevaban 65 horas en el ejercicio del poder, pudo coordinarse de una manera ejemplar.

Ministro: lo que ha hecho el presidente De la Espriella, lo que ha hecho el gabinete, lo que ha hecho la primera dama, lo que han hecho todas las entidades adscritas, es verdaderamente impresionante.

Todos trabajando sin descanso por una causa común.

Y no solamente coordinándose entre sí, naturalmente, sino con los gobiernos nacionales y subnacionales.

Estamos hablando de 12 departamentos. Estamos hablando de más de 400 municipios. Todos coordinados.

Incluso el sector privado sumándose a la sociedad civil.

Todo remando para un mismo lado, con un mismo objetivo.

Eso se llama unión.

Esperanza

Y esperanza. Vaya que sí hay esperanza.

Gracias a ese trabajo de los héroes invisibles, de los rescatistas y de la Fuerza Armada, que lo dieron todo buscando entre los escombros, entre pedazos de cemento, entre pedazos de varillas corrugadas y madera, lograron recuperar 364 colombianos con vida.

La tragedia, en términos de víctimas fatales, hubiera sido el doble en ausencia del trabajo de estos héroes invisibles.

Eso es esperanza.

Solidaridad, unión y esperanza fueron las bases de la respuesta que hemos dado, no solamente el Gobierno sino como país, ante esta emergencia, ante esta catástrofe del terremoto.

Y basados en esos mismos principios de solidaridad, unión y esperanza ha sido la respuesta que hemos desplegado desde el sector financiero, desde el sector bancario.

Solidaridad desde la banca

Solidaridad.

¿Qué es solidaridad, ministro?

Solidaridad es que lanzamos de manera inmediata un programa de alivios que puede ser de hasta 1,1 billones de pesos.

Lo último que quiere una familia que es víctima de un terremoto es el cobro mensual de un crédito que tenga por pagar.

Si la casa está medio destruida y le llega un cobro de la hipoteca, parece rarísimo. Suena francamente absurdo.

Conscientes de ello, desplegamos un paquete de alivios.

Pero este paquete de alivios, ministro, tiene varias condiciones que lo hacen muy especial.

La primera: puede ser de hasta 12 meses, dependiendo del nivel de afectación de la cartera de cada cliente.

Segundo: tiene incorporados periodos de gracia. Periodos de gracia en los que, por supuesto, no hay que pagar durante este periodo de alivio.

Tercero, y esto sí que es innovador: durante este periodo de gracia no [se están acumulando] los intereses para pagarlos de manera posterior.

Alguien tiene que responder por el interés de esa plata, sobre todo para los ahorradores.

¿Quiénes? Los bancos.

Es decir, hay una condonación de los intereses durante ese periodo de gracia.

Es una transferencia de los bancos a sus clientes que es muy importante.

Y finalmente, como es apenas evidente, no puede haber ni cobros jurídicos ni cobros prejurídicos, ni mucho menos un deterioro en la calidad de riesgo.

No vamos a reportar a nadie a centrales de riesgo por acogerse a este tipo de alivios, a este tipo de beneficios.

Esto es un esfuerzo de hasta 1,1 billones de pesos, con velocidad, con claridad, comunicado de manera oportuna.

Esto, para nosotros, es solidaridad.

Unión desde la banca

Unión.

Unión para el sector financiero ha significado que, así como los colombianos están aportando desde donde pueden, todos —bancos, sus accionistas y fundaciones— han aportado más de medio billón de pesos para la atención y para la recuperación en esta emergencia.

¿Suficiente? Seguimos sumando esfuerzos, grandes, medianos, pequeños.

Por ejemplo, ayer, durante el recital de esta Convención Bancaria, logramos recaudar mil millones de pesos adicionales, que inmediatamente estamos girando a la iniciativa de la primera dama.

Entonces seguimos sumando, seguimos sumando, desprovistos de camiseta.

Aquí todo sirve. Todo aporta.

Todos juntos.

Eso, ministro, eso es unión.

Esperanza: recuperar la vivienda

Y esperanza.

Si hay algo que puede darle esperanza a alguien que perdió la casa es volverla a tener.

La vivienda significa muchísimas cosas en un país emergente como el nuestro.

La vivienda sella la movilidad social. Es lo que permite que una persona salga, no transitoriamente sino definitivamente, de la pobreza extrema: la tenencia de una casa.

La tenencia de una casa no solamente tiene implicaciones macroeconómicas. Casi que redefine por completo el curso de las familias.

Perder una casa es, tal vez, aparte de las pérdidas humanas, dentro de las pérdidas materiales, la más dolorosa.

Piense que alguien no la pierde [financieramente] porque se activa un seguro.

La casa costaba 200 millones. Usted ha pagado 100. Está asegurada la casa, le devuelven los 100 que ha pagado, se liquida la deuda.

Usted quedó con 100 millones, pero sin casa.

Lo vamos a hacer no solamente para eso, sino para las víctimas que tienen que comprar una vivienda [pasaje parcialmente distorsionado en la transcripción].

Esto es sorprendente, ministro.

Hoy, al Gobierno Nacional, mirando el valor de su deuda pública, le prestarían —son cifras, viceministro Betancur, perdón— por encima del 12,3 %.

Esta mañana, 12,3 %.

Al Gobierno le prestarían al 12,3 %.

La tasa de intervención del Banco de la República es 12 %. Seguramente cerrará el año en 12,5 %, con lo que hemos escuchado.

Los bancos se endeudan con los ahorradores.

Cuando abrimos un CDT, hasta el 14 %.

Los bancos: 12,5 % la tasa que el Banco de la República [podría tener] en diciembre; el Gobierno, entre el 12 y el 13 %.

Y los bancos están prestando al 8 %.

Y los bancos están prestando al 8 %.

Esta mañana, en la plaza de mercado de Bazurto, aquí en Cartagena, una libra de queso costeño —de la que yo soy consumidor— costaba 13.500 pesos.

Los tenderos van a la plaza de mercado, compran el queso, se lo llevan a sus tiendas y se lo venden a sus vecinos.

Tienen que pagar el transporte, tienen que pagar la mano de obra de ese proceso comercial, tienen que pagar los refrigeradores, tienen que pagar todo el montaje de su tienda.

Seguramente lo venderán a 14, 15, 16 o 17 mil pesos.

¿Quién compra queso a 13.500 la libra para venderlo a 8.000?

¿Quién compra queso a 13.500 la libra para venderlo a 8.000?

Puede haber alguien que tenga mucha fe en el futuro y una gran capacidad para compartir.

Esto no es una condición de mercado.

Aunque vamos coordinados con el Gobierno, inspirados además, ministro, liderados con el Gobierno Nacional, esto tampoco es una iniciativa de política pública.

Esto es, en plata blanca, una transferencia.

El que compra queso a 13.500 para venderlo a 8.000 le está transfiriendo a otro.

Eso están haciendo los bancos.

Y lo están haciendo porque queremos que los colombianos de las zonas afectadas vuelvan a tener vivienda.

Solidaridad.

Unión.

Y esperanza.

Solidaridad, unión y esperanza.

Ministro, usted tiene aquí a todo el sector bancario del país, al sector financiero, dando lo mejor de sí.

Una vez más, lo mejor de sí, en favor de los colombianos.

Muchas gracias.

La “Patria Milagro”

Ministro, yo le quiero hablar de la Patria Milagro, porque esto no termina aquí.

Esto no termina aquí.

Tenemos que seguir atendiendo la emergencia y tenemos que seguir haciendo realidad ese sueño de la Patria Milagro.

Ustedes ganan la elección. Nos ilusionamos todos los colombianos alrededor de una propuesta, una propuesta política, en ese momento una propuesta de campaña y hoy nuestro proyecto de país.

El proyecto de país es la Patria Milagro.

Esa Patria Milagro de la que hemos estado hablando durante los últimos días tiene como prerrequisito un sistema financiero que sea estable y que sea sólido, para nosotros administrar los riesgos de los negocios y para que podamos administrar los riesgos de las familias.

Segundo, necesitamos un sistema financiero que sea incluyente para esa Patria Milagro. Que llegue a todos los rincones de Colombia, que llegue a todas las industrias, que llegue a todos nuestros compatriotas.

Necesitamos también un sistema financiero que sea dinámico, que pueda evolucionar a la par de nuestros clientes, como van a evolucionar nuestros clientes, y que sea innovador.

Esta Patria Milagro tiene como prerrequisito la existencia de una Banca Milagro.

¿Qué es para nosotros una Banca Milagro?

Una Banca Milagro es aquella que opere durante los próximos lustros, durante los próximos cuatro o cinco años, con estos mismos principios de solidaridad, de unión y de esperanza, pero relacionados con el quehacer de nuestro negocio.

Y yo quiero, ministro, en cada uno contarle una estrategia y unas actividades prácticas, si se quiere, en las que podemos avanzar en el muy, muy corto plazo.

Solidaridad significa liberar: el gota a gota

Empecemos.

Para nosotros, ¿qué quiere decir solidaridad para la banca de este país?

Solidaridad significa liberar.

¿Nos vamos a solidarizar con quién?

Con los colombianos.

¿Liberar de qué?

Tenemos que romper unas cadenas. Tenemos que quitarles un yugo.

Y ese es el del gota a gota.

La Patria Milagro debería centrarse, en materia de solidaridad, en todos los colombianos que hoy pagan unos créditos absurdos del gota a gota.

Hay quienes cobran tarifas del 10 % semanal.

Le están cobrando más del 14.000 % efectivo anual.

14.000 % efectivo anual.

Y si fueran unos tíos, unas tías, unos pensionados que les dan créditos a sus vecinos…

Sabemos que detrás está lo peor, lo más opaco de nuestro país: las estructuras criminales más miserables, que incluso [atentan] contra la vida de aquellos que caen en este flagelo.

Entonces, ministro, nuestra meta:

Colombia es un país, en términos de inclusión financiera transaccional —lo que nosotros llamamos el pasivo—, de talla mundial.

Suena pretencioso, pero es cierto.

Colombia es un país de talla mundial.

El 97 % de los colombianos tiene un producto financiero.

“Es que casi no lo usan”, dicen unos malquerientes del sistema.

Es el 80 %.

Puede mejorar, pero digamos que el nivel de uso es bueno.

En la OCDE están en niveles parecidos a los de Estados Unidos.

97 % de inclusión financiera con 80 % de uso son cifras de talla mundial.

Colombia tiene superada la bancarización por el lado transaccional, por el lado del ahorro o de los pagos.

Estamos, insisto, en niveles OCDE, bastante bien situados.

Haber conseguido esa meta, que parecía una ilusión…

Yo fui hace 10, 11, 12 años vicepresidente de Asobancaria y, cuando pensamos en que íbamos a llegar al 97 %, escribimos ríos de tinta sobre eso, ministro. Muchísimo.

Era el gran sueño común.

Y hoy estamos allí.

Eso significa que tenemos un relevo de variable.

Ahora estamos pensando en otra cosa: en la inclusión financiera, pero por el lado del crédito.

Ya la gente tiene cómo hacer un pago.

Ahora queremos que haya inclusión financiera por el lado del crédito.

El 52 % de los adultos tiene un producto de crédito formal: bancos en su mayoría, fintech, también tenemos telcos y grandes superficies.

Más o menos la mitad de los adultos de Colombia ya tienen un crédito formal.

Vamos por la otra mitad.

Nos ponemos una meta ambiciosa: de lo que nos falta, a su vez llegar a la mitad.

Que el 75 % de los colombianos tenga un crédito formal.

Esa meta es altísima.

En países nórdicos está entre el 60 y el 70.

Pero queremos que sea 75.

Que el 75 % de los colombianos tenga crédito formal.

Es decir, para ponerlo en números, necesitamos ir a buscar a 10 millones de colombianos.

Necesitamos 10 millones de colombianos para traerlos al sistema financiero formal.

10 millones de colombianos.

La mayoría de ellos están en el gota a gota.

Vamos a arrancárselos al gota a gota.

Vamos a traerlos de vuelta a la formalidad.

Ministro, quiero que usted se lleve este nombre, esta palabra, esta estrategia; que la lleve en su corazón:

Colombia necesita una política de rebancarización.

Si revisamos en el último lustro, en los últimos cinco años, cuántos de esos colombianos que no están en el sistema financiero formal fueron nuestros clientes, tenemos ocho millones de ellos, con distintos comportamientos de pago.

Es decir, está lejos de ser un sueño en abstracto, una entelequia.

Claro que podemos lograrlo.

Y queremos eso.

Y vamos a soñar con eso: con que traigamos cinco millones de colombianos adultos, cinco millones que ya tuvieron productos con nosotros, que hoy están en el gota a gota, y que los rebancaricemos.

Uno suele tener el fetiche de pensar que inclusión financiera es alguien que nunca tuvo un producto.

Eso es importante.

También se piensa en el que cumple 18 años y quiere un producto. Desde luego que eso es importante.

Pero la inmensa mayoría de la meta de inclusión financiera en el mercado colombiano, dentro de las particularidades idiosincráticas de este país, la hace la rebancarización.

Esa es nuestra meta.

Comisión de rebancarización y garantías

Para eso tenemos dos ideas, ministro.

La primera: creemos una comisión de rebancarización en el Plan Nacional de Desarrollo que entrará a discusión en los próximos meses.

En ausencia de la comisión de microcrédito no hubiéramos tenido el esplendor de la cartera microcrediticia en Colombia.

Si no hubiera existido al principio para solucionar la falla de mercado y si no permaneciera en el tiempo la comisión de microcrédito, no se podría solucionar la falla de mercado.

Necesitamos hacer lo mismo para poder controlar el riesgo aquí.

Pero no solamente eso.

También queremos proponerle líneas del Fondo Nacional de Garantías.

El Fondo Nacional de Garantías —y aquí el viceministro, que trabajó un tiempo en el Fondo de Garantías, en el directorio, no me deja mentir—: hay una copiosa literatura que muestra que, por supuesto, es importante el redescuento, pero la garantía es un instrumento más eficiente para que la gente pueda tener un crédito.

Es decir, sirve más el fiador que la reducción de tasas para hacerse viable desde el punto de vista del crédito.

Y hoy hay un montón de iniciativas del Fondo de Garantías regadas.

Es momento de recogerlas, centralizarlas y reorientarlas.

La rebancarización debería ser una de ellas.

Si el Gobierno Nacional nos ayuda en el Plan de Desarrollo proponiendo una comisión de rebancarización, uno; y dos, si nos ayuda con garantías para un porcentaje de este grupo poblacional, ministro, nosotros somos capaces y nos comprometemos acá con usted a que en la Patria Milagro liberamos a cinco millones de colombianos del gota a gota.

Solidaridad.

Tasas de usura

Y liberarlos del gota a gota también pasa por un elemento que no es menor:

Tenemos que sincerar las tasas de usura.

Yo no estoy hablando de eliminar las tasas de usura.

No estoy hablando de liberalizar la usura.

Ministro, no puede ser que el riesgo de una gran compañía colombiana y, por tanto, su tasa, contamine el cálculo de la tasa de interés a la que le podemos prestar a una familia.

Una familia en La Guajira, de donde yo soy oriundo.

No tiene ningún tipo de sentido, desde la administración del riesgo, que pongamos en la misma bolsa la cartera empresarial con la cartera de consumo.

Nuestra propuesta, en la que hemos venido insistiendo —hay un estudio de ANIF; Fedesarrollo tiene otros, con metodologías diferentes, y encuentran lo mismo—, dice que uno puede arrancarle 1,5 millones de personas al gota a gota sincerando las tasas de usura.

No es subiéndolas.

Es teniendo para el consumo su propia tasa de usura y teniendo para el sector empresarial su propia tasa de usura.

Eso, a su vez, tiene tecnicismos.

La empresarial tiene que bifurcar entre los grandes, los medianos y los pequeños.

Pero esa mera separación de modalidades —porque esto es un decreto de la URF, viceministros, un decreto de la URF, superintendente— saca un millón y medio de personas del gota a gota.

Unión significa compartir

Eso sería unión.

Para nosotros, unión es compartir.

¿Y compartir qué?

Varias cosas, con un propósito: la experiencia y protección de nuestro cliente.

Lo primero que queremos compartir son datos.

Las centrales de riesgo son los precursores de la compartición de datos en el sistema financiero.

Desde hace años compartimos datos.

Hoy hay Open Finance. Compartimos muchísimo, pero entre nosotros.

Seguimos compartiendo datos entre nosotros.

Había un Open Banking el año pasado.

Compartimos datos entre nosotros.

Si queremos dar el verdadero salto de datos abiertos, tenemos que traer a la mesa a varios jugadores nuevos, ministro.

Tenemos que compartir nuestros datos, pero recibir también los datos de otros jugadores.

Por ejemplo, las telcos.

Las telcos tienen una información buenísima, extraordinaria, en materia de recargas, y además tienen otra información que es extraordinaria.

Les serviría a ellos nuestra información y viceversa.

Eso sería magnífico.

Debemos incluir nuevos jugadores.

¿Quién más?

El mismo Estado.

La administración tributaria nacional y subnacional.

Cómo se pagan los impuestos, también.

Y no se trata solamente de tener información para traer más gente.

Sí, también.

Incluso para quienes ya están, permite un mejor diseño de productos, mejor orientados a las particularidades de cada cliente.

Eso es posible cuando ampliemos el perímetro de los datos que estamos compartiendo.

Por supuesto, traer otros jugadores, señor superintendente, tiene un reto de gobernanza.

Hoy está controlado el perímetro. No hay ningún problema. Todos son vigilados por usted.

Entonces ahí podemos saber muchas cosas desde el punto de vista de conducta.

Es peligroso cuando entran nuevos jugadores que no estén vigilados.

La no idoneidad de uno de esos jugadores puede echar por el piso todo el esquema si alguien quiere robarse los datos.

Ha habido experiencias internacionales muy buenas y otras terribles.

Por ejemplo, saben que los créditos de vivienda tienen información sobre el estado de salud de la gente.

Hay unos créditos de vivienda donde uno cuenta, por ejemplo, si tiene enfermedades crónicas.

Una empresa de papel que reciba ese tipo de datos y empiece a extorsionar a las personas podría generar un tema muy delicado.

Entonces hay que trabajar en el modelo de gobernanza.

Tenemos que traer a otros, pero tenemos que solucionar cómo gobernamos esa información: quién va a ser [responsable], cuál será su prioridad o si se va a crear una entidad para ese fin.

Ciberseguridad y fraude

Lo segundo: tenemos que seguir compartiendo información para prevenir el [fraude].

Ministro, parece mentira la cifra:

Cada segundo a este sistema le hacen 42 ciberataques.

Desde que arrancó la Convención Bancaria hasta ahorita nos han atacado nueve millones de veces.

Nueve millones de ataques contra el sector financiero.

¿Por qué logramos, pese a ese gran volumen de ataques, tener en América Latina la tasa más bajita de reclamaciones y de pérdidas?

Porque somos muy buenos compartiendo información.

Compartimos información de nuestros CSIRT [término técnico transcrito de forma dudosa] y la conectamos con los del Gobierno.

Y funciona.

Es perfectible, por supuesto, pero la verdad es que funciona bien.

Funciona bastante, bastante bien.

Queremos hacer eso en otro tipo de delitos, otras tecnologías del delito.

Yo no estoy hablando de listas negras.

Pero sí, por lo menos, de patrones que vale la pena detectar y que se asocian a una actividad criminal.

No puede ser, por ejemplo, que nosotros tengamos [problemas con] el registro de tarjetas SIM.

Es impresionante.

Uno ve los call centers.

Hay un call center muy extraño en Colombia: el de las cárceles.

Las cárceles tienen un gran call center. Es un gran call center.

Y ese call center se dedica a hacer delitos financieros.

También extorsión de otro tipo, pero delitos financieros principalmente.

Entonces están los códigos cortos y uno no sabe…

Alguien le tuvo que haber vendido la SIM.

¿Cómo es posible que alguien compre una tarjeta SIM y pueda mandar un mensaje para hacerle daño a otra persona y no sepamos, como sociedad, quién es esa persona?

Hay que registrar las tarjetas SIM.

Hay un proyecto de ley en el Congreso de la República, iniciativa parlamentaria, para ello.

Tenemos que apoyarlo.

Y, si no, cuanto menos respaldarlo también desde el Plan Nacional de Desarrollo.

Colombia necesita registrar las tarjetas SIM.

Es casi que la única manera en la que podemos contrarrestar este delito desde las cárceles.

El “cartel de la insolvencia”

Y lo segundo: centralización de datos.

Ministro, usted va a encontrar unas cifras espeluznantes con el cartel de la insolvencia.

Lo que pasa con la insolvencia es terrible.

Terrible, terrible, terrible.

No solamente en la relación de los clientes bancarios con su entidad financiera.

También en la relación con los proveedores.

Un empresario puede perfectamente contratar a un proveedor que le cambie la ventanería. Le da un 30 % de anticipo y le cambia toda la ventanería.

Y al momento [del pago] dice: “No, me declaré en insolvencia”.

Entonces consigue una empresa de papel que diga que le debe más plata que la que le debe al proveedor.

Llegamos a un acuerdo con la empresa de papel por el 10 %, [cruzamos] con el antiguo y me gané las ventanas.

Impresionante.

La ley de insolvencia, con todo lo que tiene de bueno y noble, abrió la puerta para un cartel.

Un cartel.

Y ahí lo que hay son empresas delincuenciales.

Lo promocionan en redes. Además son bien famosas y lo promocionan en redes.

Hay uno que a mí me aterra.

Todos me aterran.

Yo los sigo y los leo y los denuncio.

Ya hay un par condenados y otros en la Fiscalía, y yo creo que terminarán en la cárcel.

Pero hay uno que dice:

“¿Quieres irte de vacaciones? Te proponemos este modelo de negocio. Date las vacaciones de tu vida. Pide 70 millones de pesos a un banco. Gástate 50 en unas grandes vacaciones. Nos pagas los 20 de diferencia. Nosotros te [creamos] la empresa de papel y el centro de conciliación de papel y decimos que acordamos por el 1 %. Entonces no te preocupes, porque con 700 mil pesos, listo, salimos de eso”.

¿Y el banco?

Hay que darle el resto.

Y ya está.

Impresionante.

Estas actividades hay que registrarlas y tenemos que centralizarlas.

Siempre nos dicen: “Ojo con la lista negra”.

Pero ojo con la degradación, con los costos de transacción que está asumiendo la sociedad, con la pérdida de confianza para hacer negocios por cuenta del mal uso de la insolvencia.

Esperanza significa sembrar

Esperanza.

Y ya voy terminando.

Esperanza para nosotros es sembrar, ministro.

Es sembrar.

Nosotros queremos sembrar.

Queremos sembrar en el campo.

Cuando uno saca cuánto pesa el campo como proporción del PIB —PIB agropecuario sobre PIB total— y al mismo tiempo saca su cartera como proporción, uno encuentra una brecha grandísima, del 13 %.

Aquí estuvo el ministro [Indalecio, apellido poco claro en la transcripción] y la verdad es que tiene razón en lo que dijo:

Hay una gran brecha de crédito en el campo.

El campo no recibe tanto crédito como aporta al producto interno bruto de Colombia.

Y en eso tenemos que avanzar.

Queremos hacer varias cosas, ministro.

Hay que recuperar —y sobre todo no se puede seguir satanizando— la cartera sustitutiva.

Escuché esta mañana a mi buen amigo Erasmo Zuleta, a quien le tengo un gran aprecio, el gobernador, excongresista.

Él quería un proyecto de ley para que el 50 % de los montos fuera a los productores más pequeños.

Eso no se puede.

La única manera de hacer eso es apagando el crédito a los medianos y grandes.

Uno no puede penalizar al mediano y al grande por ser grande.

Uno puede hacerlo en el número de transacciones, pero cuando se hace por montos, por definición una transacción grande son cien transacciones pequeñas.

Cuando uno quiere igualarlo por montos es humanamente imposible.

El gobierno anterior dijo: “Tenemos una solución mágica: vamos a prohibir la sustitutiva”.

Empezaron por bajar las tasas, utilizaron todos los instrumentos que podían y al final dijeron: “La vamos a prohibir”.

Prohibieron la sustitutiva.

Entonces, ¿qué puede pensar uno?

Listo, prohibieron la sustitutiva: es porque encontraron un mejor mecanismo para dispersar crédito agropecuario.

Se pagan las inversiones forzosas, se pagan los TDA.

Qué triste es, ministro, que cuando se le pide al sector financiero prestarle al agro a través de estas regulaciones, la plata termine estando en el Estado y el Estado termine utilizando esa plata para operaciones de tesorería.

Están comprando TES.

Es que es una ironía grandísima.

Una ironía grandísima.

Estamos hablando de más de medio punto del PIB.

No tiene presentación.

Los TES están sobredemandados. No necesitan que les compren más.

Están sobredemandados.

No tiene ningún sentido quitarle plata al sector productivo, llevarse plata del ahorro de los colombianos para meterla en la tesorería de la banca pública.

Eso es incorrecto.

Es antitécnico.

Es antiético.

No tiene presentación.

Hay que recuperar la cartera sustitutiva.

Y por eso estamos felices de que esta mañana nos haya invitado el ministro [nombre poco claro] —se lo agradezco muchísimo— a ser parte de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario.

Allá estaremos con la SAC y allá estaremos con [organización poco clara].

Es un cambio que parece pequeño, parece un tema netamente de gobernanza, pero es un cambio de fondo.

Gracias por eso, señor ministro.

Seguros

Lo segundo: seguros paramétricos.

¿Qué le puedo decir yo de seguros a usted, ministro? Usted es un experto en este tema.

La profundidad de los seguros en Colombia sigue siendo relativamente baja.

A mí me inquieta mucho que este país esté en permanente, constante emergencia.

Cada vez, dos emergencias de distinta magnitud, pero dos emergencias.

Y en adelante, dos emergencias, y dos emergencias, y dos emergencias.

Usted, superintendente, si sigue el promedio —que no depende de usted—, durante su administración tendrá que [enfrentar] ocho a diez emergencias.

De ocho a diez emergencias.

Y en todas pensamos:

“¿Ahora qué hacemos? ¿Ahora qué hacemos? ¿Ahora qué hacemos?”.

Este terremoto nos enseñó algo —ya se sabía, pero lo puso de manifiesto—:

Es completamente distinta la realidad de una empresa, de un proyecto, de una familia que está asegurada, de la que no.

El nivel de sufrimiento, el nivel de exposición, el nivel de vulnerabilidad, casi que lo determina la cultura del aseguramiento.

Tenemos que avanzar en ese sentido, señor ministro.

Los “ninis financieros”

Y finalmente, la gente habló mucho de los ninis en esta Convención Bancaria.

Muchísimo.

De los ninis, ninis, ninis: de los que ni estudian ni trabajan.

A mí me gusta hablar de los ninis financieros.

Los ninis financieros son los que ni ahorran ni invierten.

Es impresionante.

Hay colombianos que no ahorran un peso de su ingreso, pero tampoco invierten un peso.

Otra cosa sería hacer ambas cosas, o gente que dice: “Yo no estoy ahorrando porque estoy invirtiendo”.

Está muy bien.

“Yo estoy ahorrando”.

Está muy bien.

Pero el 60 % de los adultos de este país ni ahorra ni invierte un solo peso.

Somos un país con una cultura de educación financiera que es absolutamente [palabra poco clara; sentido: muy deficiente].

Ministro, esto viene de varios gobiernos atrás.

Cuando Colombia se midió en las pruebas PISA, fuimos los peores.

En las pruebas PISA que evaluaban esto, fuimos los peores.

Y se les ocurrió una idea magnífica:

“Saquemos a Colombia de las pruebas. Salimos muy mal, entonces no nos volvemos a presentar”.

Esa decisión se ha repetido entre gobiernos.

Otra vez llega la prueba y: “No, no, no nos metamos, que salimos de últimos”.

Con [organización poco clara] hicimos en Asobancaria una estimación matemática de cómo nos hubiera ido en las pruebas de educación financiera, teniendo en cuenta cómo nos fue en todo lo demás.

Y salimos de últimos.

O sea, hicimos como el pronóstico de cómo hubiéramos terminado y hubiéramos [quedado de últimos].

Somos los últimos.

No solamente [no participamos] en las pruebas.

Somos los últimos en educación financiera.

Los últimos.

Los últimos.

Yo sé que es muy cuidadoso con los currículos.

Es un tema que, además, por supuesto está en línea con el Ministerio de Educación.

Es impenetrable.

Uno habla de la necesidad de llevar la educación financiera a los colegios y entre el Ministerio y los sindicatos siempre le dicen a uno que los ciclos propedéuticos, que no se puede incluir porque hay que cambiar absolutamente todo.

Pero en el resto del mundo los bachilleres saben qué es el interés compuesto.

Los ejercicios de matemáticas están hechos sobre problemas, fundamentalmente problemas financieros.

Todos los bachilleres saben hacer un presupuesto.

Aquí en Colombia solo el 7 % del que se gradúa de bachillerato tiene un conocimiento básico de presupuesto y tasa de interés.

No estamos pidiendo [cosas complejas].

Tres cosas: presupuesto, interés o inflación.

Cualquiera de los tres.

Ni siquiera eso.

Y son el 7 %.

Y adivinen qué 7 %:

El de los colegios más caros de este país.

Ahí está sembrada una semilla de la inequidad desde la educación financiera.

Tenemos que cambiarlo, ministro.

Aquí estamos nosotros y la Fundación Ábacos.

Aquí estamos nosotros para acompañar una gran reforma de educación financiera.

Si no cambiamos eso desde los colegios, los adultos van a seguir: seis de cada diez sin invertir ni ahorrar un solo peso.

Entonces queremos, primero, incluir estos temas dentro de los currículos.

Sé que eso es una reforma, pero llevar esa discusión hacia la primaria y el bachillerato.

Y finalmente queremos volvernos a medir en las pruebas PISA.

Las metas de la “Banca Milagro”

No los voy a aburrir con muchos números, pero, ministro, esta es la Banca Milagro.

¿Qué es para nosotros una Banca Milagro?

Tener al 75 % de los adultos colombianos con un producto de crédito, mientras mantenemos una inclusión financiera transaccional alrededor del 97-98 %.

Para nosotros, volver a recuperar la profundidad financiera al 55 %.

Todo el mundo se aprendió el número. Todos se lo saben porque lo hemos repetido en todos los paneles.

Volvimos a hablar de cuánto es la inversión sobre PIB.

Todo el mundo dijo: “La inversión sobre PIB está bajita, es 16, 15, y debería ser 25. Debería ser 25. Debería ser 25”.

No puede ser 25 la inversión si la profundidad financiera no es 55.

Entonces tenemos que recuperar puntos de profundidad financiera.

Queremos que el 70 % de la gente prefiera los pagos digitales al efectivo.

Antes era el 10 %. Hoy vamos en el 30 %.

Vamos a invertir la matriz.

La verdad es que ha sido impresionante en los últimos dos años.

Queremos conservar que prácticamente todas las operaciones en Colombia se hagan sin fraude.

Nosotros estamos haciendo 40.000, 50.000 operaciones por minuto de manera ininterrumpida.

Queremos que el 99,9 % siga sin tener ningún tipo de fraude.

Es el mejor dato de América Latina, pero queremos conservarlo.

Queremos financiar un millón de viviendas.

Queremos que el 100 % de los bachilleres tenga algún conocimiento básico de educación financiera.

Queremos aplicar [pasaje técnico sobre estándares prudenciales, ICAAP/ILAAP y pruebas de estrés que la transcripción automática no permite reconstruir con seguridad].

Y queremos que no haya exclusión alguna de género.

Esa, para nosotros, ministro, es nuestra Banca Milagro.

“Los milagros se construyen”

Yo le quiero preguntar, para cerrar:

¿Ustedes creen en los milagros?

Ministro, ¿usted cree en los milagros?

Yo sí.

Yo creo en los milagros.

Soy una persona con una fe profunda, profunda.

Yo creo en los milagros.

Pero también creo en el trabajo.

Creo en el trabajo.

Creo que no se puede confundir la divinidad con el azar.

Creo que los grandes proyectos de empresas, de familias o de país requieren la concurrencia de todos los actores.

Yo creo en los milagros.

Creo que los milagros se construyen.

Ministro, aquí está la banca para construirlo de la mano del Gobierno Nacional.

FUENTES Y CONTRASTE

El discurso gremial es la fuente de la propuesta; los indicadores requieren series independientes.

ALCANCE

Esta página analiza dos piezas de la clausura, no toda la Convención Bancaria. No se extrapolan sus acuerdos, prioridades o silencios al resto de participantes sin disponer de sus intervenciones.

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